viernes, 30 de junio de 2017

¿Quién tiene la culpa ahora?



Una de las mayores decepciones que sufrí siendo delegado sindical me ocurrió cuando me di cuenta de que iba por delante de mis compañeros y, o bajaba el ritmo o corría el peligro de quedar desconectado. Les ha pasado a todos los sindicalistas demasiados impulsivos, reivindicativos o revolucionarios. Es decir a todos los sindicalistas que de verdad creen en la posibilidad de que el movimiento obrero cambie la sociedad.
Allí donde yo clamaba por una semana de huelga, aquellos a los que representaba se conformaban con un día; donde argumentaba que la empresa tenía que eliminar las horas extras y contratar personal, ellos apuntaban que se podía hablar de un cupo de horas extras de fuerza mayor; cuando pedía para el Comité de Seguridad e Higiene capacidad ejecutiva, ellos veían bien, junto con la empresa, que fuese consultiva. Y así.
¿Qué hacer? Pues muy fácil, seguir como sindicalista parasito o dejar de ser sindicalista. Aguante un par de años.
Si donde tenemos a la empresa pongo país, donde están los obreros pongo ciudadanos españoles y donde actúan los sindicatos pongo a los poderes del Estado, veremos que ahora en España está pasando algo parecido. Lo que me lleva a la pregunta del título: ¿Quién tiene la culpa ahora?
Empecemos por los poderes.
El cuarto poder. Están los medios de comunicación, no todos, pero sí los suficientes, un día sí y el otro también denunciando todos los casos de corrupción que asolan el país. Desde los diarios digitales, desde los canales de televisión, sobre todo dos de ellos, desde algunos medios impresos, cada vez menos, ¿Se dan cuenta que a mayor necesidad económica menos beligerantes los medios de comunicación?, se informa no sólo de las corruptelas con pelos y señales, con sus cantidades, sus imbricaciones en el mundo empresarial, sus paraísos fiscales, sino que además se pone en evidencia la desfachatez y la desvergüenza de los corruptos, mintiendo, olvidando y algunos hasta sacando pecho. Es decir, uno no se entera si no quiere. Los medios ya no pueden hacer más.
El poder judicial. El poco poder judicial independiente que hay en este país empieza a germinar desde las brasas que la conciencia nunca ha dejado apagar. Cada día notamos que en el mundo judicial hay un verdadero brote de independencia y de servir al pueblo desligados de cualquier otro poder y con la imparcialidad como bandera. Algunos hasta se han jugado el tipo y han acabado fuera de la carrera judicial, pero cada día hay más jueces y fiscales leales a su profesión y dispuestos a no dejarse amilanar por los intereses partidistas del poder legislativo y ejecutivo. Lo último, ver como el TC ha llamado al ministro de Hacienda, incapaz y delincuente, y forzar a Mariano Rajoy ha hacer otra de las suyas diciendo de la sentencia sobre la Amnistía Fiscal que lo importante, lo que había que tener en cuenta es que no tenía efectos retroactivos, o sea que lo que se ahorraron los defraudadores no había que devolverlo. Aquí paz y después gloria.
Pero las sentencias, las condenas y las imputaciones siguen cayendo como agua en Mayo. Y, repito, los medios de comunicación no escatiman esfuerzos para que la ciudadanía se entere.
El poder legislativo. Tanto desde la derecha, con C’s, que parece apostar por ser de derechas y decente, algo que en este país nunca había pasado, como desde la izquierda con Podemos y sus confluencias hay una verdadera voluntad de acabar con la delincuencia política y denuncian allí donde pueden cada caso de corrupción y señalan sin ambages a sus protagonistas, con verdaderas trifulcas en el Congreso de los diputados, muchas veces consiguiendo poner en evidencia a los políticos corruptos. De esto también dan cumplida cuenta los medios de comunicación.
Es decir hay un escenario muy propicio para que los corruptos desaparezcan, camino de sus casas para nunca más volver a la escena política o camino de la cárcel a penar sus culpas.
Pero no es así. Ahí están, como la Puerta de Alcalá, dejando pasar el tiempo y llenándose los bolsillos.
¿Por qué?
Porque vivimos en una democracia y los ciudadanos con sus votos eligen a sus representantes. Y hay unos cuantos millones de ciudadanos que siguen escogiendo a sus representantes de entre los corruptos, unos cuantos millones de votantes que siguen dándole poder al PP, el partido más corrupto que ha habido nunca en este país.
Así que por eso me pregunto ¿Quién tiene la culpa ahora?
¿Está sucediendo que los poderes antedichos van muy deprisa para el gusto de algunos millones de ciudadanos?
A ver si va a estar sucediendo que desde la prensa, el mundo judicial y desde algunos partidos políticos se está siendo demasiado ambicioso y tanta honestidad, decencia y honradez no es del agrado de esos millones de ciudadanos votantes que ya han asimilado tanta mierda y corrupción y sobreviven  de maravilla en ese medio. Que sus alveolos evolucionados, sus neuronas reconvertidas no pueden soportar el aire limpio y las ideas frescas.
Que a lo mejor no basta con exigirle al PP responsabilidades. Al fin y al cabo ellos no engañan ya a nadie y si tienen votos…
Que a lo peor en las próximas elecciones los partidos decentes tienen que hacer una campaña ya no de enfrentamiento con el PP, sino de pedir cuentas a esos votantes tan corruptos como el partido al que votan. Jugársela y llamarlos también a ellos corruptos.
A ver si va a suceder que este todo listo para que este país deje de ser corrupto y no podamos porque resulta que la novia ya no se quiere casar.
Así pues, ¿Quién tiene la culpa ahora?

jueves, 27 de abril de 2017

Escultores de la realidad




Resultado de imagen de foto de cincel y martillo sobre cabezaEscultores de la realidad lo somos todos. La diferencia entre unos y otros es que el pedazo de realidad sobre el que esculpen unos es más o menos grande que el pedazo de realidad sobre el que esculpen otros, que el cincel con el que modelan tiene más o menos fuerza, que unos lo hacen así, otros asá. Y en función de todas esas variables se influye en una persona, en cientos, en miles, en millones, en miles de millones o en nadie. Ni a veces en uno mismo, que es lo que sucede cuando cincelas sobre una realidad que ni tú mismo te crees.
Ahora mismo, en uno de los países más poderosos del mundo manda un hombre que piensa que a las mujeres basta con cogerlas por el coño, algo que seguramente ha llevado a la práctica con asiduidad, descuidando otra parte importante y placentera de la mujer, su cerebro, fruto de lo cual se ve obligado a sustituir a su esposa por su hija, de la que seguramente, por razones obvias, no ha saboreado más que su cerebro.
Pues bien, esta hija, en funciones de esposa cerebral que no coñal, de este hombre tan poderoso ha tenido a bien decir que su padre es un defensor de los derechos de la mujer. Y lo ha dicho rodeada de mujeres independientes, capaces e inteligentes. Los murmullos de incredulidad, desaprobación con un toque de sarcasmo han menudeado.
Pero, ¡Qué golpe de cincel sobre la realidad!
Ni Miguel Ángel en su Piedad.
Sobre una realidad que afecta a miles de millones de seres humanos.
Esta hija promete.
No me extraña que tamaño padre esté orgulloso de tamaña hija.
Él dijo una cosa, ella dice lo contrario. ¿Cuál es la realidad? Pues la que más veces se repita.
El escultor de la realidad no tiene porque etiquetarse bajo ningún punto de vista especial. Ni moral, ni ética, ni estéticamente. Es muy necesario pero no se hace. Y menos en el momento. Igual con el tiempo, en el lienzo apelmazado y poco útil de la historia.
Escultor de la realidad ha sido Hitler, que mientras esculpía la Alemania imperecedera aniquilaba a millones de judíos, un hijoeputa que diría un mejicano. Escultor de la realidad fue Stalin, que idem, eadem, idem, o el mismo Franco que además de hijoeputa era español, o sea nos cinceló de cerca.
Pero también lo fue Gandhi, que mientras llevaba a la India a la independencia de manera modélica y admirable, exquisita diría yo, dejaba para siempre, por ahora, instaurada la existencia del país más injusto y desigual, sobre todo por la naturalidad con que se lleva, de este planeta. Un hombre admirable que esculpió sobre una realidad horrible.
Todos tenemos nuestros escultores favoritos a los que admiramos y nuestros escultores favoritos a los que odiamos y maldecimos.
Eso está bien.
Peor lo más importante de todo es que no perdamos de vista que son esculturas.
Esculturas de la realidad.
Que la realidad es otra cosa.
La Piedad de Miguel Ángel es una escultura maravillosa, se puede estar contemplándola horas sin cansarse pero es de mármol. Y el mármol costó Dios y ayuda arrancárselo a la cantera.
Y eso no lo hizo Miguel Ángel.
La hija cerebral del hombre poderoso dijo lo que dijo, mostró su realidad, ante mujeres también escultoras hábiles, como la Presidenta del FMI, que hace con los billetes lo mejor para todos, según ella y sus admiradores, o la Primer ministra alemana que ha esculpido Grecia con una soltura que a buen seguro nunca tuvo Mirón.
Miremos bien, pues, para no perder de vista la realidad.
Es complejo, lo sé, pero es imprescindible.

lunes, 27 de marzo de 2017

PP y CiU (RIP), Franquismo y derecha

La controversia sobre si existe todavía en política “las derechas” y “las izquierdas” es muy parecida a querer hacer desaparecer la moda de la temporada pasada para poder vender ropa de la moda que se ha creado para esta temporada y así recoger dineritos, léase votos.
Pero unos calzoncillos siguen siendo unos calzoncillos y una corbata, una corbata. Están dónde están y sirven para lo que sirven.
De la misma manera que la función de una prenda la hace inconfundible, los comportamientos de los partidos delatan lo que se son y de dónde provienen.
PP y CiU (RIP), se parecen en una cosa. Los dos son los partidos más corruptos en el ámbito territorial de su actuación. El PP en el Estado Español y CiU (RIP) en Catalunya. Con diferencia. Sólo el PSOE amenaza al PP, pero de lejos. CiU (RIP) no tiene rival de consideración, líder como el Cid, después de muerto.
Y se diferencian en otra. En su forma de reaccionar, al menos superficialmente, que ya es algo, ante las imputaciones y las pruebas escandalosamente delatoras de la podredumbre corruptora en la que están sumergidos hasta las trancas, poniendo de manifiesto sus diferentes procedencias y esencias.
CiU (RIP), un partido conservador, de derechas, mercantilista y “amigo” de la iniciativa privada, pero nacido en democracia no ha podido resistir la vergüenza de verse un día sí y otro también desenmascarado en sus tejemanejes de enriquecimiento y soborno a todo Dios que se acercara a las inmediaciones de sus dominios que durante muchos años ha sido Catalunya entera.
Tanta es la vergüenza sentida que el decoro ha saltado hecho añicos y ha aparecido el descaro. Un descaro un tanto compungido que les ha impelido a cambiarse de nombre, como el que admite su culpa y cabizbajo quiere escabullirse y pasado un tiempo, “aquí paz y después gloria”
Qué dirán muchos, no todos, ¡Hay que tener cara dura!
Pues claro, muchísima.
Pero ¿Y qué me dicen del que puesto en semejante tesitura, o peor, pues no en vano su campo de actuación y poder es más amplio y por lo tanto su capacidad de enmerdarse mayor, no hace lo mismo?
O sea, lo han adivinado ¿Por qué el PP no se ha cambiado de nombre?
Porque su desvergüenza tiene recio abolengo y a la vez que les ata, les protege de ser arrastrados por el vendaval de la dignidad y la vergüenza.
El PP viene de otra época y ya al ponerse ese nombre estaba haciendo lo que ahora ha hecho CiU (RIP), no por vergüenza en este caso, si no por pura estrategia. Y dos veces. Desde las remotas cavernas del franquismo primero fue AP y después PP, en las dos el calificativo popular. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Viene de aquella época en que impunemente lo que hiciera el Poder estaba bien hecho, fuera lo que fuese. De cuando todos los poderes políticos estaban bajo la misma bota.
No se puede acoger a todo el poder franquista que había en España y esperar que en cuarenta años desaparezca. Poco a poco irá despareciendo, por abandono y por imposición pero presumo, viendo a los cachorros que van llegando, que muchos seguirán casados, icono de ¿Lo cogiste?,  con estos comportamientos por unos cuantos años más. Que la ciudadanía los siga permitiendo es harina de otro costal. Por ahora algunos compatriotas nuestros tienen enormes tragaderas.
Por eso no se cambian el nombre, estrategia quemada, por eso y porque han desarrollado un gen que les permite contra viento y marea, con un rostro espantosamente duro, ponerse delante de los medios y de toda la ciudadanía y negar lo evidente. Lo han mamado y ahora con estas edades ya no están para cambios.
Es su naturaleza.
Esa es la diferencia entre “ser franquista” o “ser de derechas”.
PP i CiU (RIP).
¿Otra prueba de que el PP no es derechas?
Pues que el PSOE haya pasado a ocupar tranquilamente en el espectro, en su acepción más lúgubre, político de esta democracia nuestra la posición de centro derecha.
Quizás algunos de los que lean esto caigan en la cuenta o hayan sabido por otras fuentes que en la época de Franco nadie dimitía por corrupción. Pues eso.
¿Qué lo de Franco era una dictadura y esto una democracia? Pues por eso mismo.
Es que todo me cuadra.
Más claro, el agua de manantial cuando mana limpia que también llevamos un tiempo que….